Los votos
Al cabo de dos años de la experiencia de noviciado, pronunciamos en una celebración especial los tres votos de pobreza, castidad y obediencia que pretenden expresar nuestro deseo de seguir a Jesús pobre y humilde, en la Compañía de Jesús.
ENLAZAR A VIDEO
Por los votos nos consagramos más íntimamente al servicio de Dios en la Compañía de Jesús. Se trata de un compromiso para toda la vida, para poder estar totalmente unidos con Cristo y participar de su propia libertad de estar al servicio de cuantos nos necesitan.
VOTO de POBREZA: tratamos de vivir la pobreza por amor a Jesús y a la humanidad como una gracia que es fuente de gozo. La pobreza se expresa en la austeridad y sencillez de vida, en el abandono confiado a Dios, en la gratuidad del servicio, en el uso discernido de los medios necesarios para el apostolado, en el servicio a los pobres.
VOTO de CASTIDAD: tratamos de vivir la castidad por el Reino de Dios como una forma de vida centrada en la experiencia personal de Cristo, que llena profundamente a quien la profesa y libera para el servicio apostólico con un amor acogedor abierto a todas las personas.
VOTO de OBEDIENCIA. Todos los jesuitas han de tener una plena disponibilidad, en espíritu de fe, para responder a la llamada de Cristo conocida a través del Papa, a quien el Espíritu ha colocado al frente de la Iglesia, y para seguir la dirección de nuestros Superiores, especialmente de nuestro P. General. Este voto de obediencia expresa de modo especial la comunión eclesial y la disponibilidad plena de la Compañía para acudir a lugares y situaciones de mayor necesidad, que a menudo resultan ser de mayor riesgo.
FÓRMULA DE LOS VOTOS:
“Dios todopoderoso y eterno: Yo, -nombre del novicio-, aunque indigno de presentarme ante ti, confiado en tu amor infinito e impulsado por el deseo de servirte, en presencia de María la Virgen y de nuestros hermanos los Santos, te prometo con voto, pobreza, castidad y obediencia perpetuas en la Compañía de Jesús. Y prometo entrar en la misma Compañía para vivir en ella perpetuamente, entendiendo todo esto según las Constituciones de la Compañía. Te pido con humildad, por la sangre de Jesucristo, que te dignes acoger con agrado este sacrificio; y como me has ayudado a desearlo y ofrecértelo, ayúdame a cumplirlo con la abundancia de tu gracia. -nombre de la ciudad-, en la capilla…, el día…“.
VOTO de POBREZA: tratamos de vivir la pobreza por amor a Jesús y a la humanidad como una gracia que es fuente de gozo. La pobreza se expresa en la austeridad y sencillez de vida, en el abandono confiado a Dios, en la gratuidad del servicio, en el uso discernido de los medios necesarios para el apostolado, en el servicio a los pobres.
VOTO de CASTIDAD: tratamos de vivir la castidad por el Reino de Dios como una forma de vida centrada en la experiencia personal de Cristo, que llena profundamente a quien la profesa y libera para el servicio apostólico con un amor acogedor abierto a todas las personas.
VOTO de OBEDIENCIA. Todos los jesuitas han de tener una plena disponibilidad, en espíritu de fe, para responder a la llamada de Cristo conocida a través del Papa, a quien el Espíritu ha colocado al frente de la Iglesia, y para seguir la dirección de nuestros Superiores, especialmente de nuestro P. General. Este voto de obediencia expresa de modo especial la comunión eclesial y la disponibilidad plena de la Compañía para acudir a lugares y situaciones de mayor necesidad, que a menudo resultan ser de mayor riesgo.
![]() |
FÓRMULA DE LOS VOTOS:
“Dios todopoderoso y eterno: Yo, -nombre del novicio-, aunque indigno de presentarme ante ti, confiado en tu amor infinito e impulsado por el deseo de servirte, en presencia de María la Virgen y de nuestros hermanos los Santos, te prometo con voto, pobreza, castidad y obediencia perpetuas en la Compañía de Jesús. Y prometo entrar en la misma Compañía para vivir en ella perpetuamente, entendiendo todo esto según las Constituciones de la Compañía. Te pido con humildad, por la sangre de Jesucristo, que te dignes acoger con agrado este sacrificio; y como me has ayudado a desearlo y ofrecértelo, ayúdame a cumplirlo con la abundancia de tu gracia. -nombre de la ciudad-, en la capilla…, el día…“.




